Con el
lema escogido de una de las frases célebres de Santa Teresa de Jesús,
‘Entre los pucheros anda el Señor’, los fieles cerrateños despidieron el
curso el pasado Domingo en Baltanás. La Ermita de Nuestra Señora de
Revilla acogió a numerosos fieles cerrateños acompañados de sus párrocos
que profundizaron en la vida de la Santa andariega y fundadora en un
clima fraterno de oración y reflexión.
El párroco de la
localidad, Rafael Núñez, dio la bienvenida a todos los asistentes
llegados de distintos pueblos del Cerrato. El encuentro estuvo presidido
por el administrador apostólico de la Diócesis, Antonio Gómez Cantero,
que animó a los fieles a entrar en la escuela de la humanidad de Cristo.
“No podemos subsistir como Iglesia sino hay un nosotros. De aquí
saldrán los brotes verdes y quizás nosotros no los conozcamos, pero
debemos vivir con esperanza, asemejándonos a los primeros cristianos,
que en treinta años fundaron numerosas comunidades. Al igual que rezamos
en una de las plegarias eucarísticas, tenemos que pedir al Señor que
nos dé el gesto y la palabra oportuna”, indicó Gómez Cantero. El
encuentro estuvo coordinado por el sacerdote Julián Sáinz.
El
encuentro eclesial contó con varios testimonios de fe de distintos
fieles del Cerrato, que compartieron su experiencia de Dios y su
trayectoria de fe con todos los cerrateños. Un joven, un adulto, una
religiosa, un catequista y un sacerdote hablaron de su vivencia de Dios
en el día a día y de cómo la experiencia del encuentro con el Señor ha
transformado sus vidas.
La imagen de Santa Teresa de Jesús en este
quinto centenario de su nacimiento estuvo especialmente presente
durante el encuentro. De hecho, una talla de la Santa presidió la
celebración, pues la Ermita de Nuestra Señora de Revilla es uno de los
lugares elegidos por la Diócesis para lucrar las indulgencias de este
año teresiano. Los fieles cerrateños profundizaron en distintos textos
de Santa Teresa de Jesús, además de rezar y cantar con alguna de sus
palabras. El Coro Parroquial ‘Virgen de Revilla’ dirigido por Carmina
Fombellida, de Baltanás, amenizó el encuentro.
Los fieles
cerrateños realizaron varias peticiones acompañadas de distintos
símbolos, como la tierra, la imagen de una familia, las flores, la vela,
el agua y los ancianos y enfermos. Los fieles del Arciprestazgo del
Cerrato se encomendaron de un modo especial a Santa Teresa de Jesús y a
la Virgen de Revilla para vivir su fe en comunidad, abiertos a las
necesidades de los hermanos de camino y con la esperanza de transmitir
el Evangelio de manera especial a los jóvenes. La Salve a la Virgen
sirvió como despedida de la celebración.
El Encuentro Eclesial
continuó con una merienda compartida en el atrio de la Ermita de Nuestra
Señora de Revilla. Los fieles del Cerrato estrecharon lazos de
hermandad en un ambiente fraterno y con la certeza de que Dios anda
entre los pucheros, un Dios al que los cerrateños buscan en las cosas
que les pasan en el día a día. Con este encuentro, la Diócesis ha
finalizado los momentos compartidos en los distintos arciprestazgos con
motivo del fin de curso y que cada año se celebran en un pueblo.